Cafeína: una gran aliada

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¿Estás de exámenes? ¿Le das al café y a las bebidas enérgicas para aumentar tu rendimiento? Pues este artículo te va a interesar. ¿Es de verdad beneficioso el consumo de estas bebidas para el estudio? ¡Te lo contamos!

El consumo de cafeína es un aspecto básico de la forma de vida actual y la cultura de numerosas partes del mundo. Ya sea en forma de , café, bebidas energéticas o chocolate, la cafeína está presente en nuestro día a día. Pero hay un sector de la población que la consume especialmente en esta época del año. Exacto; vosotros, universitarios. Sabemos que la cafeína nos mantiene despiertos, pero ¿hay algo más?

¿Qué es exactamente la cafeína?

La cafeína es, junto con la teobromina (té) y la teofilina (chocolate), una metilxantina. Se sabe que estas sustancias tienen varios efectos a nivel nervioso, puesto que pueden atravesar sin problemas la barrera hematoencefálica, que es una estructura que protege nuestro cerebro dejando pasar por ella a muy pocas sustancias, evitando así que puedan llegar hasta él las que sean dañinas. La cafeína puede pasar sin problemas gracias a su carácter hidrofóbico (del griego, hydrós (‘agua’), y fobos (‘horror’)), es decir, que no se mezcla nada bien con el agua, pero sí con lípidos, presentes en todas las membranas biológicas.

¿Qué hace la cafeína en nuestro cerebro?

De todos los efectos descritos a nivel nervioso, el que parece ser la causa de las manifestaciones fisiológicas del consumo de cafeína es su mimetismo con la adenosina. La adenosina es una molécula presente en nuestras neuronas, cuyos niveles están fuertemente regulados por nuestro ritmo circadiano, o dicho de otra forma, nuestro ritmo de actividad regido por el ciclo día-noche. La adenosina presenta niveles crecientes en nuestras células a medida que se acerca el fin de nuestro periodo normal de actividad, cuando llega la noche. Cuando se alcanzan elevados niveles de adenosina en las células de nuestro cerebro y nuestra columna espinal, se produce una sensación sistémica de adormecimiento; nuestro sistema nervioso nos manda a dormir, por así decirlo. Cuando despertamos, los niveles de adenosina tardan cierto tiempo en disminuir, por lo que la sensación de somnolencia persiste.

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Estructura química de la cafeína y la adenosina. Se puede apreciar la similitud de estas moléculas.

Nuestras células controlan el nivel de adenosina gracias a diferentes receptores, que son estructuras específicas que la reconocen y se unen a ella. La cafeína presenta propiedades muy parecidas a la adenosina de forma que es reconocida por sus receptores y se une a ellos, evitando que lo haga la propia adenosina. Sin embargo, la cafeína no activa a los receptores de la adenosina, dejándolos bloqueados. Con los receptores de la adenosina bloqueados, neurotransmisores activadores o “estimulantes” como la dopamina o el glutamato, tienen vía libre para actuar. La cafeína actuaría entonces como un bloque de madera que colocamos debajo del freno natural de nuestro sistema nervioso que sería la adenosina. Por eso, el café nos despierta, ya sea al levantarnos o por la noche cuando estamos tratando de mantenernos despiertos.

La cafeína nos despierta pero, ¿es eso todo?

Lo cierto es que no está nada claro. Hay quien defiende que la cafeína no es un mero estimulante de la actividad. De hecho, hay varios estudios que demuestran los efectos beneficiosos de la cafeína sobre la memoria, entre ellos uno realizado en la universidad de Hardvard en 2014 cuyos resultados sugieren que la cafeína favorece la memoria a largo plazo. También se han publicado estudios sobre la potenciación de la cafeína sobre la rapidez y la precisión en la toma de decisiones, la resolución de problemas mediante razonamiento, o la memoria a corto plazo, entre otras.

De ser todo esto cierto, lo que parecen ser determinantes del efecto de cafeína a nivel individual son factores tales como el sexo, la edad, el momento del día o la personalidad. Sí, la personalidad, y es que parece ser que el efecto positivo de la cafeína sobre la memoria de trabajo no es el mismo en personas introvertidas y extrovertidas, siendo estas últimas más susceptibles de experimentarlo. Si esto os parece curioso, también existen artículos que proponen que el momento del ciclo menstrual en que se encuentra una mujer puede alterar la forma en que la cafeína ejerce un impacto sobre su rendimiento. Podría ser que el nivel de estrógenos en sangre determinara de alguna forma la efectividad de la cafeína.

Sin embargo, como digo, existe mucha controversia sobre si la cafeína favorece la actividad cognitiva o no, por lo que no podemos afirmar nada con rotundidad. En lo que sí parecen coincidir la mayoría de los investigadores sobre el tema, es que disminuye la fatiga, mejora el humor, el autoestima, reduce la ansiedad, favorece la concentración y definitivamente… nos mantiene despiertos. Eso sí, para experimentar estos efectos, la dosis mínima está entre 100 y 200 mg de cafeína, que es lo que contiene una taza de café del que nos sirven en las cafeterías.

Einstein antes y después del café por las mañanas. ¿Os sentís identificados?

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Aún hay más…

Aparte de las ventajas de consumir cafeína sobre el rendimiento ya mencionadas, está el hecho de que tomar cafeína es sano. Tal cual. A pesar de que existe una opinión generalizada de que el café puede afectar negativamente a nuestra salud, aunque sea en exceso, no hay una base sólida que la fundamente. Es más, numerosos estudios demuestran que el consumo regular de café, incluso implicando elevadas cantidades de cafeína, es beneficioso sobre todo para el sistema circulatorio. Las personas que consumen cafeína regularmente presentar un menor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares implicando las arterias coronarias, las válvulas del corazón, o infartos. Además, el consumo de cafeína en exceso (más de 4 tazas de café al día) no presentaban un aumento en el riesgo de padecer enfermedades cardíacas. También la intoxicación por cafeína se da muy raramente.

En resumen, aunque no sabemos con seguridad si la cafeína nos ayuda a memorizar mejor, está claro que las ventajas que ofrece su consumo son suficientes para recurrir a ella no sólo en época de exámenes, sino el nuestro día a día. ¿A quién no le gusta disfrutar de un café calentito y una buena charla?

Espero que hayáis disfrutado del artículo y vuestras preguntas siempre serán bien recibidas!

Autora: María Romo

Bibliografía consultada:

http://lifehacker.com/5585217/what-caffeine-actually-does-to-your-brain

http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0899900710002510

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/10049999

http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0301051110002292

http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/016501739290012B

http://www.nature.com/neuro/journal/v17/n2/full/nn.3623.html

Un comentario en “Cafeína: una gran aliada

  • Sobre el artículo, yo tengo demostrado que cuando estudio por las tardes (despues de haber madrugado bastante y sin siesta de por medio), da igual que me eche un cafe o no, siempre suelo tener una “crisis” de sueño de unos 10 minutos en los que incluso puedo llegar a cabecear en la biblioteca (supongo que con las risas de los demás). Esa crisis es independiente del café que me meta, lo que sí que noto es que el café me causa más nerviosismo, pero a ese sueño vespertino no me afecta. Lo que si he notado, es que el té si que mantiene más despierto y esas crisis de sueño desaparecen. En fin, supongo que cada cuerpo será un mundo.
    Saludos y felicidades por el post.

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